Primer cuento

Abril 14, 2009

Había sido un día muy duro, era tarde y en medio del cansancio y la confusión, en un mundo corrupto y sórdido estaba ahí, en las sombras, en casa, en un santuario, había un corriente de aire fresco cuyo origen era un hoyo cuadrado en la pared a medio cubrir por 2 pedazos de vidrio uno tras de otro; era una ventana.

Huía por el pasillo. Al fondo había colgado un cuadro de girasoles, la primera vez que lo vio le inspiro tanto que decidió tenerle cerca y mirarle todos los días para combatir la rutina y la monotonía por que le aterraba la idea de convertirse en un zombi del trabajo y de las cuentas por pagar.

Entro a la habitación, se quito los zapatos, la camisa. Y allí estaba ella, dormida, estaba más hermosa que el primer día que la vio, durante años había rechazado la idea de depender de alguien para sentirse feliz, no había cambiado de parecer pero ahora le parecía irrelevante. Le toco, siempre quería tocarla y ahora solo tomaba lo que deseaba.

Estar juntos había sido complicado, al principio nadie intento nada, luego comenzaron a salir, era solo como amigos y un día las cosas habían cambiado. El no estaba seguro de iniciar un proceso de diferenciación, luego se convenció, hubo un sin fin de desencuentros y de pronto estaban juntos.

Ella despertó, le sonrío y quito al perrito que se llamaba Cirilo. Se tomaron de la mano, se abrazaron y hubo caricias durante un rato. La sencillez del momento era lo que lo hacia tan especial, tan humano y tan sobrio.

Se despedían por que al día siguiente uno de los dos emprendería un largo viaje, el plan era pasarla bien mientras estuvieran juntos y extrañarse manteniendo el animo con fotos y correos electrónicos mientras estuviesen lejos.

Pero jamás se vieron de nuevo y no llegó un solo mail, no se pelearon ni conocieron a otras personas. Había sido un sueño que le había mostrado a ella una idea, una posibilidad dentro de muchas, una posible realidad si se enfrentaba a ella misma y si era valiente para luchar por lo que quería, para poner orden en su cabeza y su corazón, para ser creativa y optimista, para tener la nobleza de compartir y compartirse.

Una respuesta para “Primer cuento”

  1. Saltimbanqui escribió

    Hola amigo!
    Esperemos que sea uno de muchos cuentos, si me latio aunque… me parece que lleva dedicatoria ¿si o no?

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